viernes, 15 de mayo de 2009

Sinceramente


La amistad es una cajita de cristal. Pequeña, transparente, donde guardas allí dentro todos tus pensamientos, ideas, cariño y amor.Un cristal fino donde te reflejas. Material en el que están hechos tus sueños. Son porciones de tu corazón que intentas que no se rayen nunca.
Un amigo es más que una persona. Algo que no es físico, algo que siempre llevas. Es eso que recoges por el camino y guardas en tu cajita de cristal, cuidadosamente acomodado en su interior de terciopelo. Todo eso en lo que crees, en lo que confías, en lo que sientes.
Eso que más allá del mundo encuentras. Eso que te abraza cuando piensas que no puedes más. Algo que lamentas no ver. Porque el amigo no se ve, no se toca, no se huele. Simplemente lo sientes. Y, aunque se encuentre sentado a tu lado, tú nunca lo ves como la materia física que es. Su esencia oculta entre los pliegues del terciopelo de tu cajita de cristal.
A veces lo miras a los ojos. A veces sientes su presencia.Sin embargo, el amigo no es la persona que ves. Es la persona que sientes.
Es aquello por lo que darías todo.
Menos tu cajita de cristal…

martes, 12 de mayo de 2009

Un poco más


Ya ni siquiera puedo decir que duele, ni que no duele. Ya no puedo decir nada porque se me han agotado los argumentos que darme a mí misma. Uno mas cerca, uno más lejos...y la meta cada vez más relativa, más dispersa.

Si pierdo...gano

Si gano...se supone que gano ¿no?

Pues no.

Ya lo has conseguido. ¿Ahora qué? ¿ Vuelta a empezar?

Lo peor es que la preferías antes que a la gente que siempre ha estado a tu lado, y al final lo único que te quedará será la soledad porque ya no tendrás ni alma.


Vaivienes emocionales.

domingo, 10 de mayo de 2009

¡Eso es así!

A veces las cosas no salen bien y no es culpa de nadie.
Puede que ahora tenga sentido.
Puede que en alguna parte entre todo esto haya una razón.
Puede que en alguna parte entre todo esto haya un por qué
Puede que en alguna parte esté aquello que te permita que lo envuelvas todo, le pongas un lacito y lo entierres en el jardín de atrás. Que lo entierres tan hondo que parezca que nunca haya pasado.

Pero nada. Ni un por qué, ni enfadarse, ni decir lo que sientes, ni oraciones, ni lágrimas.

Nada puede hacer que algo que ha pasado no haya pasado.